Síndrome de Estocolmo, ¿enamorarte de quien te dañó?

Síndrome de Estocolmo
Síndrome de Estocolmo, ¿enamorarte de quien te dañó? Cortesía: Netflix

Suena a locura, pero el síndrome de Estocolmo es un estado psicológico real, cuyos primeros síntomas pueden ser más comunes de lo que te imaginas. ¡Entérate!

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En 1973, un grupo de ladrones tomaron el banco Kreditbanken en Estocolmo, Suecia, secuestrando a cuatro personas. Seis días después, el mundo descubrió que los mismos rehenes habían ayudado a sus captores.

Tras confirmarse que las víctimas no habían tenido nada que ver con la planeación del asalto, el caso llamó la atención del criminólogo Nils Bejerot, quien nombró al caso síndrome de Estocolmo.

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Factores del síndrome de Estocolmo

Ante una situación de peligro (como un secuestro) pareciera que tanto la víctima como el agresor son contrarios. Sin embargo, comparten un objetivo en común: sobrevivir.

Se cree que el síndrome de Estocolmo tiene su origen en este vínculo que se va construyendo con el segundo factor más importante: el tiempo.

Toda relación humana parte de estos factores, pero trasciende si existe la identificación.

De acuerdo con la Universidad Autónoma de Madrid, quien sufre síndrome de Estocolmo debe sentirse reflejada de alguna forma en el agresor, aun si es sólo de manera inconsciente.

Síndrome de Estocolmo
Imagen real de los secuestradores durante el alsalto que dio nombre al síndrome de Estocolmo.

¿Quiénes son más propensos al síndrome de Estocolmo?

Aunque es difícil saber cómo reaccionaría una persona ante un evento traumático, expertos aseguran que ciertas vivencias o condiciones vuelven más vulnerables a:

  • Personas con personalidades sumisas.
  • Víctimas de abuso o violencia.
  • Personas recluidas.
  • Miembros de sectas o grupos humanos extremistas.
  • Víctimas de abuso infantil.

Síndrome de Estocolmo doméstico

Dado el interés por este desorden, investigadores han estudiado la posibilidad de que este fenómeno ocurra fuera de un escenario de secuestro.

La mayor parte de los expertos coinciden en que la violencia intrafamiliar o el abuso infantil pueden tener efectos similares a los del síndrome de Estocolmo.

Aunque son muy pocos los casos del síndrome de Estocolmo, lo mejor es siempre reflexionar si sufres algún tipo de violencia o abuso, la respuesta puede estar más cerca de lo que crees.

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